Infosurfing es básicamente «navegar por Internet de forma incontrolada». En otras palabras, el gesto habitual de arrastrar el dedo para ver la siguiente publicación en esos «feeds» o historias infinitas que nos proporcionan muchas de las aplicaciones de redes sociales o noticias. También se puede considerar infosurfing o «infinite scrolling» el continuo pinchar al botón de siguiente en un ordenador.
La navegación de forma incontrolada puede conllevar una pérdida de la noción del tiempo y acabar destinando a ello horas y horas con muy poca o nula productividad, aparcando cosas más importantes y acabando con muy poca energía o mal humor. Además, es habitual que su práctica diaria genere cierta tecno-adicción, en cuanto a que anhelamos el siguiente momento en que podamos ponernos a ello.
¿Cómo es que se produce este fenómeno?
Es como una búsqueda del tesoro. Encontrar el tesoro produce tanta satisfacción que nuestro cerebro se refuerza con la experiencia a pesar de las dificultades superadas para llegar a él. O incluso más, a mayor sufrimiento o dificultad, mayor placer. En psicología clásica se dice que hay un aprendizaje reforzado de tipo aleatorio. Es un premio al aprendizaje de una conducta que, al tener consecuencias inciertas se refuerza en mayor medida que si siempre se obtuviera el premio. Creo que me estoy volviendo muy teórico… Mejor con un ejemplo:
Si todas y cada una de las noticias, posts, videos, memes o imágenes que nos encontramos mientras infosurfeamos por una aplicación fueran 100% interesantes, veríamos como tras unas pocas visualizaciones lo dejaríamos. Y si, tras un cierto número de visualizaciones, si no encontráramos nada, también lo dejaríamos. Pero si cada 8 o 10 visualizaciones encontramos premio, es decir, algo que nos interese o nos haga reír, el refuerzo se produce y es máxima la estimulación para encontrar otro «tesoro» más. Esta cifra yo la he puesto al azar, pero el número exacto se conoce y se utiliza por las plataformas que se aprovechan de este scroll infinito o en juegos basados en recompensas.
Por ello, me parece importante hacer una primera criba de aplicaciones. Unas de ellas, realizan paginación, esto es, dividen el contenido en páginas y se surfea dando al botón de siguiente. Esta pequeña pausa de tener que dar a un botón de siguiente nos puede hacer plantearnos si hacerlo o no (porque durante la última página no encontramos nada). Me parecen un pelín más saludables que las que tienen una alimentación infinita. Al ser infinita nunca hay stop y la probabilidad de encontrar ese tesoro es cercana al 100%.
Y sucede también un dilema moral: ¿merece la pena? El tesoro es precioso, el sacrificio también. A veces el tesoro lo encuentro rápido y no sacrifico nada de mi vida, otras veces acabo hastiado y me encuentro con una gran lista de actividades aparcadas por hacer.¿Qué puede haber de malo en aprender, reír, saber del mundo o de la familia y amigos?
Como en casi toda adicción, lo malo es traspasar el límite, pasar del uso al abuso. Yo a veces me lo planteo como la diferencia entre fluir y dejarse arrastrar. Fluir con la vida requiere tener claras nuestras necesidades para evitar ir por donde no deseamos ir. Se requiere cierta capacidad de decisión para fluir, si no, es dejarse llevar, dejarse arrastrar. Fluir te lleva a estados de paz, conexión, tranquilidad, bienestar, contento, … y arrastrarse te lleva a callejones sin salida, estancamiento, vacío,… La diferencia es muy sutil y muy fina. Pues bien, el infosurfing puede apartarnos de necesidades básicas como comer (incluyendo estudiar y trabajar para comer), salir a oxigenarnos o hacer ejercicio (salud física y mental), relacionarnos (socialización), mantener cierta higiene en nuestro hogar, dormir (descanso),…
Con el tema de descanso, creo que ya lo advertí en alguna ocasión: a veces surfeamos porque estamos cansados. Aviso a navegantes: surfear te agota aún más. La estimulación digital es tan grande que el cerebro se agota con este acto de apariencia pasiva. Hagan la prueba de mirarse su grado de cansancio antes y después de surfear y me dicen.
¿Qué hacemos con esto? Si yo estoy enganchado al infosurfing, ¿cómo puedo pretender que mis peques no caigan en ello poniendo en riesgo su salud, sus capacidades de relación, sus estudios,…?
Como siempre digo, el mero hecho de darse cuenta de que tenemos un problema ya es un gran paso hacia su solución o su mitigación. Se posibilitan mecanismos conscientes para favorecer el cambio. A mí se me han despertado algunas ideas durante mi redacción de este texto. Os comparto algunas por si os sirven, sabiendo que cada una tendrá que encontrar su camino.
Navegar con un propósito. Ten claro qué es lo que quieres conseguir o averiguar cuándo conectes con la red: lo buscas, lo obtienes y lo dejas.
Establece un tiempo de consulta. Esta solución me ha generado cierta controversia por entrar un poco en conflicto con una actitud de fluir con la vida y de improvisar, de dejarse sorprender. Sin embargo, creo que no tiene por qué ser del todo incompatible. La fórmula sería planificar en contacto con uno mismo: de acuerdo a nuestros valores, nuestras necesidades, nuestros deseos. Es como si quisiéramos meter piedras en un recipiente, debemos meter primero las grandes y después las pequeñas para maximizar el espacio. Si el infosurfing nos aporta poco valor en proporción al tiempo que nos consume, quizás habría que dejarlo para cuando el resto de necesidades estén satisfechas. Lo valioso, lo importante, debe ir primero y quizás deba protegerse con una cierta planificación. Es una posibilidad, ¿tú qué opinas?
Que tengáis un bonito aquí y ahora. Buen momento para parar el surfeo, respirar y reflexionar. ¿Qué es lo que realmente quiero para este aquí y ahora?







