Hoy quiero dar un giro a mis post cambiando la reflexión por la práctica. La falta de tiempo y los quehaceres de cada día pueden convertir buenas intenciones en agua de borrajas.

Hace unos días, en mi familia, surgió espontáneamente un juego. A partir de escuchar una noticia en la radio hablando de los requisitos que debe cumplir una contraseña segura empezamos a cuestionarnos si las nuestras lo eran y, después, nos pusimos a crear unas más fuertes, robustas y fáciles de memorizar.
Gracias a este «juego» dispusimos un buen momento de compartir miedos y preocupaciones (me da miedo que nos timen, que hackeen nuestras cuentas, los peligros de Internet…); un buen momento para fortalecer vínculos (somos una familia y en esto queremos estar unidos); un buen momento para trabajar la creatividad y escuchar lo que pasa por sus lindas e imaginativas cabecitas. De algo tan sencillo, nos llevamos todos mucho.
El juego es muy sencillo. Se trata de buscar contraseñas seguras que cumplan la mayoría de los siguientes requisitos:
– que tenga más de 8 caracteres.
– que tenga letras, mayúsculas y minúsculas, números y caracteres especiales o signos de puntuación.
– que no contenga palabras del diccionario ni nombres propios.
– que no coincidan con otras contraseñas de otras cuentas.
– y lo más importante: que sean fáciles de memorizar para no tenerlas que apuntar en ningún sitio.
Y por si necesitáis algún empujoncito para dar rienda suelta a la creatividad, aquí van algunas sugerencias:
– inventar palabras mágicas inexistentes, escoger una frase famosa o que nos guste y quitarle las vocales o las consonantes, sustituir letras por números que se les parezcan (1=I, 4=A, …), sumar una letra a cada letra, poner una palabra al revés, … Y, sobre todo, utilizar varias técnicas para que sea más difícil de romper.
Algunos ejemplos: Em_p4n_t4_d@s (empantallados), ls101dlmts.crr (los 101 dálmatas correo), Agrimus&Manticus18! (Palabras mágicas inventadas)
Y luego viene un tema importante: ¿Qué hacemos con ellas? Familiarmente hay que decir qué contraseñas deben ser compartidas y cuáles no. Las contraseñas están relacionadas con la intimidad. Habrá una intimidad intrafamiliar y una intimidad de la familia con los de afuera. Y también con la autonomía: las contraseñas de los hijos las deben saber los padres en proporción al grado de autonomía que se les va concediendo.
En fin, ¿no os parece que algo tan sencillo da mucho juego? Y el juego es la mejor vía de aprendizaje e interrelación.
Ya me contaréis qué tal vuestra experiencia. Os dejo también un juego tipo trivial sobre ciberseguridad que me acaba de llegar:
https://www.microsiervos.com/archivo/seguridad/trivial-de-la-ciberseguridad-gratis-pdf.html
Disfrutad y aprender…














