La palabra hacker suele estar muy vinculada al robo de información. Realmente se trata de personas que descubren vulnerabilidades en ordenadores, dispositivos electrónicos o sistemas de información. Habitualmente, porque disponen de un conocimiento avanzado en ordenadores, redes y sistemas informáticos.
Cuando se quiere avanzar y desarrollar muy rápido, es habitual incurrir en pequeñas brechas de seguridad y ahí es donde se aprovechan los hackers. En una sociedad tan frenética que vive en la inmediatez y en el quererlo todo para «ya», la seguridad va a estar siempre amenazada. Desde este punto de vista, tenemos dos opciones extremas: encerrarnos en nuestra cárcel/cueva o salir al mundo y exponernos. Obviamente, hay infinitas opciones más (todos los caminos que hay entre estos dos), pero para aclararnos, probablemente tengamos que dar un pasito en una u otra dirección.
Sería conveniente decir que las motivaciones de un hacker son muy variadas, no toda acción hacker tiene malas intenciones, aunque la gran mayoría caerían bajo la categoría de delito. Hay hackers que lo son por motivos de lucro, otros por espíritu aventurero de desafiar retos y normas, y otras como forma de protesta contra el sistema.
¿Y nuestra hija o nuestro hijo, qué? ¿Será hacker o víctima? En cualquier caso, es bueno que en cada familia se conozcan los peligros de los dispositivos informáticos de cara a mantener el hogar con una mínima protección (al menos que seas de los que vivas alegremente con la puerta abierta). Como se dice en el mundo de la ciberseguridad, la fortaleza de un castillo se mide por la fortaleza de la puerta o muralla más débil. De nada sirve proveerse de los mejores antivirus y cortafuegos si luego uno se deja la puerta abierta. Y por inexperiencia y por credulidad, los niños y las niñas pueden ser la puerta más débil de acceso a nuestro hogar y a nuestras cosas (aunque algún adulto también podría serlo si no tiene las mínimas precauciones)
Durante mi vida virtual por las redes me he encontrado chicos y chicas, que se las dan de muy maduros por jugar a juegos o participar de foros de adultos que luego no tienen el más mínimo reparo en darte su número de teléfono, su contraseña del correo o mil tipos de posibles datos que en manos inapropiadas pueden ser muy peligrosas.
Internet es algo muy nuevo y la sociedad no está preparada para ello. Confío en que las escuelas estén asegurando un mínimo de contenidos sobre cómo se debe estar en la web de forma segura. Pero somos muchas personas ya adultas que estamos en la red y no vamos a pasar de nuevo por la escuela… no va a quedar otra que auto-formarnos. Existen cursos y campañas de información que nos pueden ayudar. Pero, si queremos una casa con puertas, tenemos que saber cómo usar las llaves, los cerrojos, el portero automático, a quién podemos dar nuestra dirección y a quién no, etc. En mi lista de «topics» sobre los que hablar, hay mucho tema relativo a la seguridad, pues entiendo que es algo vital en el que se mueve por Internet.
¿Y qué podemos hacer ahora con nuestras hijas e hijos? Podemos plantearnos cómo vamos a «defender» nuestro hogar virtual. ¿Dónde vamos a alojar las cosas (fotos, vídeos, documentos, juegos, …), qué tipo de contraseñas vamos a poner, qué información vamos a cuidar que no sepa gente ajena a la familia, etc.? Ya me diréis si os ha sido fructífero hacer esto y, si necesitáis algo de ayuda, éste es un espacio para que en comunidad nos apoyemos.







