No sé si habéis visto recientemente noticias sobre TikTok: que si el gobierno chino, que si el estadounidense, que si se espía con esa herramienta, que si la va a comprar Microsoft…
Quizás muchos de vosotros tenéis esta aplicación para hacer patosadas y echarse unas risas. ¿En que puede afectar está guerra de gobiernos y empresas? ¿Es seguro utilizarla?
La respuesta podría ser: como casi cualquier otra aplicación o red social cuyos términos de intimidad y protección de datos aceptamos casi mirando a otro lado porque es mucha letra y, total, todo el mundo lo tiene y los ha aceptado.
A veces, cuando vemos películas de espías o ciencia ficción, vemos cómo los protagonistas pueden llegar a obtener gran cantidad de información basándose en las redes informáticas. Pues bien, no es tanta ficción. ¿Cómo lo hacen? Bueno, tampoco vamos a dar un curso de seguridad ahora, pero se puede simplificar en que «muchos pocos hacen un mucho». Quizás al gobierno chino (o al estadounidense) no le importe mucho lo que hagas o dejes de hacer con TikTok, por ejemplo. Pero si, de repente, millones de personas están interesadas en hacer gracias sobre Trump, o sobre Jinping, o si hay gente que se dedica a hacer tutoriales de armas o bombas, o cualquier otra cosa que supuestamente puede hacer intervenir a un gobierno y saltarse todas las políticas de protección de datos que hayas firmado, entre las cuales seguro que hay una que dice que por sospecha de actividad delictiva, los datos pueden ser cedidos al gobierno de turno. Os podéis imaginar que si USA no se fía de China, y viceversa, pues esta aparentemente inocua aplicación se convierte en un conflicto internacional como ya pasó, por ejemplo, con los móviles Huawei.
Entonces, ¿qué hacemos? ¿Seguimos como si nada porque esto no va con nosotros?
O podemos aprovechar esto para cuestionarnos y reflexionar sobre nuestra presencia y reputación en las redes. Antiguamente, era fácil que uno tuviera cierta fama en el barrio o en su pueblo. Todo el mundo conocía tus trastadas y las anécdotas graciosas se cuentan año a año para orgullo o vergüenza de los protagonistas. Pues con Internet es igual sólo que el público de la información es toda la comunidad internauta actual y futura. ¿Somos conscientes de esto?
Como a mí me gusta abrir conciencia y preparar a las nuevas generaciones para que hagan las cosas con criterio, propongo un trabajo familiar para sacar a relucir estos temas. Podemos dialogar para decidir quién tiene o debe tener acceso a cada una de las cosas que colgamos: nuestros íntimos, nuestros círculos, los amigos de mis amigos, los gobiernos y empresas publicitarias, o todo «quisqui». Hablar sobre qué contenidos se deben subir y cuáles no. O, quizás, hay que empezar a cuestionarse que la privacidad es ya un elemento del pasado y que tendremos que aceptar que vamos a ser todos sujetos públicos y observados, como en Gran Hermano, y que tenemos que empezar a lidiar con ello como hacen los famosos.
Espero que podáis llevar a cabo esta interesante conversación. Y, si queréis, como siempre, os dejo este espacio para compartir y co-crear.
Muy buena reflexión. Que debe ser tomada en serio
Me gustaLe gusta a 1 persona